Antes de empezar conviene dejar por escrito qué cubre la consultoría y qué queda fuera. Así evitamos expectativas cruzadas y el trabajo avanza sin sorpresas.
Alcance del acompañamiento
Trabajamos sobre la información que ya existe en tu empresa: ventas, costos, extractos bancarios y planillas internas. No emitimos opinión sobre la situación impositiva ni firmamos balances. Si hace falta una certificación contable, la coordinamos con tu contador de cabecera.
Plazos y ritmo de cierre
La rutina mensual se cierra entre el día cinco y el día diez del mes siguiente, siempre que la documentación llegue completa. Fuera de esa ventana, el tablero se arma igual pero queda desfasado y pierde utilidad para decidir.
Proyecciones y supuestos
Las proyecciones de flujo a doce meses son escenarios, no promesas. Se construyen con supuestos que el dueño aprueba y se revisan cuando cambia la demanda o un costo fijo relevante. Si un supuesto deja de sostenerse, el número se actualiza.
Datos del personal administrativo
Capacitamos a quien va a mantener el sistema, pero no reemplazamos a tu equipo ni cargamos la información por ellos de forma permanente. El objetivo es que la rutina quede instalada adentro de la empresa.
Confidencialidad
Toda la información que compartís se usa solo para el trabajo acordado. No se publican casos con nombres ni cifras identificables sin autorización previa por escrito.