Future Focused CFO

Qué entra y qué no en el trabajo mensual

Antes de arrancar conviene dejar por escrito qué se entiende por cada tarea. Estas son las definiciones que usamos en el día a día con los clientes, para que no haya dos lecturas distintas del mismo pedido.

Cierre mensual

Hablamos de cierre cuando las cuentas del mes quedaron conciliadas con los extractos bancarios y las facturas de compra y venta están cargadas. Si falta documentación de un proveedor, el cierre se posterga hasta tenerla. No cerramos con estimaciones salvo que el dueño lo pida por escrito.

Tablero de indicadores

El tablero incluye los indicadores que definimos juntos al inicio: por lo general caja disponible, ventas por línea, margen bruto y costos fijos. No es un sistema de reportes ilimitados. Si en el camino aparece una necesidad nueva, la evaluamos y decidimos si reemplaza a otro indicador o si implica una tarea adicional.

Proyección de flujo de caja

La proyección a doce meses se arma con supuestos que el cliente valida. Nosotros ordenamos los datos y mostramos el resultado, pero no garantizamos cobros ni estimamos ventas que el dueño no respalde. Cuando cambia un supuesto importante, actualizamos el escenario y dejamos registro de la versión anterior.

Capacitación al personal administrativo

La capacitación apunta a que alguien dentro de la empresa pueda sostener la carga de datos y la rutina de cierre. No reemplaza la formación contable ni la responsabilidad del contador que firma balances. Si el equipo cambia, se puede repetir la instancia de capacitación con un costo aparte.

Alcance de la dirección financiera externa

Acompañamos decisiones de precios, costos y escenarios de demanda, pero no actuamos como socios ni como directores con firma. Las decisiones finales quedan siempre en el dueño. Tampoco gestionamos trámites bancarios en nombre de la empresa: preparamos la carpeta y el cliente la presenta.

Cómo avanzamos, mes a mes

El trabajo con cada PyME sigue un orden previsible. No es un plan rígido: se ajusta al ritmo del negocio, pero cada etapa deja un entregable concreto antes de pasar a la siguiente. Abajo está la secuencia habitual, con lo que suele pasar en cada tramo.

  1. Semana 1

    Diagnóstico inicial

    Una hora de reunión para ver de dónde salen los números hoy: planillas sueltas, sistema de facturación, extractos bancarios. Salimos con un mapa de la situación y una lista corta de lo que falta ordenar antes de cualquier otra cosa.

  2. Semanas 2 a 4

    Ordenamiento de la información

    Armamos el esquema de cuentas, separamos costos fijos de variables y dejamos un formato único para cargar movimientos. En paralelo revisamos precios y márgenes por línea de producto, que casi siempre es donde aparecen las sorpresas.

  3. Mes 2

    Primer cierre mensual y tablero

    Ejecutamos el cierre completo con el equipo administrativo del cliente mirando el proceso. Definimos entre tres y cinco indicadores que se puedan leer en cinco minutos y dejamos por escrito de dónde sale cada dato.

  4. Meses 3 y 4

    Proyección de caja a doce meses

    Construimos la proyección con supuestos explícitos de cobros, pagos y estacionalidad del rubro. Se documentan escenarios alternativos por si la demanda cae, y se arma la carpeta de respaldo que suelen pedir bancos o socios.

  5. A partir del mes 5

    Rutina instalada

    El cierre y el tablero pasan a manos del personal administrativo, con acompañamiento nuestro en cada ciclo. Revisamos desvíos, ajustamos supuestos y actualizamos el presupuesto anual cuando cambia el contexto.

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