Future Focused CFO

Cómo se ordena el trabajo, mes a mes

La consultoría no empieza con un tablero lleno de números. Empieza con una pregunta concreta: qué necesita saber el dueño para tomar la próxima decisión. A partir de ahí se arma una rutina que el equipo administrativo puede sostener sin depender de nosotros para cada cierre.

  1. Diagnóstico inicial y relevamiento

    Una hora de reunión para ver cómo se registra hoy la información: planillas sueltas, sistema de facturación, libros, extractos bancarios. Salimos con un mapa de qué existe, qué falta y qué se puede reutilizar sin empezar de cero.

  2. Definición de indicadores y fuentes

    Elegimos pocos indicadores, ligados a caja, ventas y margen bruto. Para cada uno queda escrito de dónde sale el dato, quién lo carga y con qué frecuencia. Menos métricas bien sostenidas rinden más que un tablero extenso que se abandona al segundo mes.

  3. Armado del cierre mensual

    Se ordena la rutina de cierre: conciliaciones, imputación de costos fijos, separación de costos directos por línea de producto. El objetivo es que el número del mes esté listo en los primeros días del siguiente, no a mitad de trimestre.

  4. Proyección de flujo de caja a doce meses

    Con la base ordenada se proyecta cobros, pagos y estacionalidad del rubro. Se dejan explícitos los supuestos y se arman escenarios de sensibilidad por si la demanda cae. Es el respaldo que suele pedirse antes de una ronda con socios o una solicitud de crédito productivo.

  5. Capacitación y traspaso

    El administrativo o responsable interno aprende a mantener la planilla, actualizar el tablero y preparar la carpeta mensual. La idea es que el sistema funcione sin nosotros encima, con una revisión periódica de nuestra parte.

Antes de empezar: qué entra y qué no en el trabajo

En la primera reunión suelen aparecer las mismas dudas sobre alcance. Estas son las definiciones con las que trabajamos, para que nadie espere algo que no está incluido ni deje de pedir algo que sí lo está.

Consultoría de gestión, no auditoría de estados contables
Revisamos la información que ya tenés y armamos el tablero, las proyecciones y el análisis de márgenes. No firmamos balances ni emitimos opinión sobre la razonabilidad de los estados contables: eso queda en manos del contador que certifica ante los organismos.
Una proyección de doce meses es un escenario, no un pronóstico cerrado
La construimos con supuestos explícitos de cobros, pagos y estacionalidad del rubro. Cuando la demanda se mueve, actualizamos los supuestos y volvemos a correr el escenario. No garantizamos cifras exactas de caja futura.
El sistema queda en tu empresa
Capacitamos al personal administrativo para que sostenga el cierre mensual y la carga de indicadores. Si preferís delegarlo por completo, se puede acordar un acompañamiento continuo, pero el objetivo del trabajo es que la rutina funcione sin depender de nosotros.
La carpeta para bancos la armamos con vos, no en tu nombre
Ordenamos la documentación y preparamos el soporte de la proyección de repago. La presentación formal y las conversaciones con la entidad quedan del lado del dueño o del contador, según cómo lo tenga resuelto cada empresa.

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